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CATEGORÍA / educación

22 febrero, 2021

Nuevos retos: enseñanza y aprendizaje de un segundo idioma de manera remota

Con la llegada del COVID-19 muchas cosas han cambiado para todos, desde nuestros hábitos de higiene, hasta la manera de convivir y socializar. Muchas personas tuvieron que irse a casa y realizar sus rutinas diarias de trabajo desde una computadora.

Como maestra, al escuchar la noticia de tener que irme a casa y enseñar desde una computadora a mis niños de preescolar, me pareció una locura y más, porque enseño un segundo idioma (inglés). Muchas preguntas llegaron a mi mente ¿Cómo le haré? ¿Como los niños tendrán un aprendizaje de manera significativa? ¿ De qué manera llamaré su atención a través de una pantalla?
El mundo se me hizo chiquito ya que la esencia de la enseñanza en el preescolar y de un segundo idioma se compone de los juegos al aire libre, el experimentar texturas, olores, sabores, el aprendizaje social; todo aquello que se da dentro de un salón de clases o dentro del colegio, ahora tenía que ser transportado a una pantalla, pero ¿cómo?, ¿cómo llevar y transmitir todo aquello que se vivía en un aula a una plataforma virtual?

Muchos de mis colegas estarán de acuerdo conmigo cuando digo que la enseñanza remota nunca será igual que cuando es de manera presencial, pero ésto, no significa que tenga que ser algo negativo, a pesar de que algunas cosas no las podamos suplir a través de un medio digital, lo cual, no quiere decir que no le podamos sacar provecho a todas las herramientas y tecnología que tenemos a nuestro alcance.

No mentiré, al inicio no fue fácil, el pensar que no sería posible ver a mis niños, jugar con ellos “hot potato”, ver más de cerca sus risas etc. fue difícil, pero el saber que tenía un compromiso hacia ellos, el cual es brindarles todas las herramientas posibles para que puedan seguir desarrollando su aprendizaje, no solo de un segundo idioma, sino que también valores y diferentes aspectos de la vida, eso fue lo que me motivó a enfrentarme a este gran reto.
Junto con mi equipo de trabajo iniciamos capacitaciones sobre plataformas virtuales, realizamos investigaciones sobre estrategias para la enseñanza en línea, nos asesoramos con nuestro departamento psicopedagógico para conocer más a fondo cómo esta situación podría afectar a nuestros niños y de qué manera nuestro papel de facilitador pudiera ayudarlos, nos sumergimos por completo en la red para sacar las mejores herramientas, estrategias y consejos para esta nueva etapa que se aproximaba y todos con un mismo objetivo: “Dar lo mejor a nuestros alumnos, no solo en lo académico sino que también en lo emocional”.

Algo que me preocupaba en un inicio era ¿cómo lograr captar su atención? o ¿cómo hacer que adquieran el aprendizaje? pero podría decir que una de las ventajas de enseñar un segundo idioma de manera remota es la inmensa cantidad de juegos interactivos, videos e imágenes que puedes encontrar en línea, lo cual te facilita a tí, como docente el presentar o enseñar contenido y a los niños el comprender y apropiarse del mismo. De esta manera lo que aprendan será significativo para ellos.

Todo ese material ahora estaba listo para ser puesto en práctica, las primeras clases en línea fueron un tanto complicadas, ¿les comenté que son niños de preescolar? Si, imaginen, muchos de los niños me veían de manera extraña, como queriendo entender porque ahora su Miss estaba dentro de una pantalla, otros acercaban lo más posible su cara a la cámara como queriendo traspasar la pantalla, algunos más, no entendían porque tenían que abrir y cerrar un micrófono para poder hablar y expresar sus ideas, cuando antes en el salón de clases podían simplemente hablar con el compañerito de a lado mientras trabajaban.
Para ellos, todo esto también estaba siendo todo un reto, adaptarse a estar frente a una pantalla, viendo solamente a la maestra y de vez en cuando a uno que otro compañero que participaba, ahora su casa se había convertido en el salón de clases, donde tendrían que pedir permiso para ir al baño o para tomar agua, tiempos de descanso etc. Ellos se encontraban en un proceso de ajuste al igual que yo.

A pesar de todo esto y por más increíble que parezca, mis niños de 4- 5 años aprendieron a adaptarse rápido a esta nueva forma de vernos y de trabajar, mencionando claro, toda la gran ayuda por parte de los padres de familia, quienes en todo momento están al pendiente de ellos.
El observar cómo es que este nuevo método de enseñanza les está funcionando para su aprendizaje y verlos contentos y participativos, me hace pensar en lo mucho que ellos también se están esforzando y eso me motiva a seguir preparándome más y desempeñarme al 100%.

Podría decir que tanto mis niños, los papás y yo estamos superando este reto y los resultados serán buenos.

Lic. Lucero Viridiana Sánchez Romo
Maestra de inglés en Preescolar
5 años en docencia